La Octava

De la carrera en Política

Amilcar Zenteno Barrientos
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No hay nada escrito sobre los escalafones en la carrera política, no es como otros ámbitos o como en el futbol que uno debe saltar categoría tras categoría para llegar a la “primera profesional” o a la élite. Generalmente se empieza desde la afiliación a un partido (cosa que muy rara vez se da en Bolivia) hasta la representación en los espacios locales: sindicatos, organizaciones civiles, OTBs, etc., y, después de un arduo trabajo, buscar -aún en el espacio local- una postulación a una concejalía o en el mejor de los casos a una diputación o una alcaldía, de ahí con mejor y mayor protagonismo optar por una candidatura a una Senatoria o Gobernación, para después proyectarse al ámbito nacional y culminar con una candidatura a la Vicepresidencia o Presidencia.

Sin embargo, repito no hay nada escrito, sería algo ideal pensar en sortear obstáculo tras obstáculo, cuando los partidos políticos optan muchas veces, no por sus mismos militantes sino por figuras públicas, que en muchos casos no pertenecen al ámbito político: (“outsiders”): artistas, presentadores de televisión, representantes de colegios de profesionales, periodistas, ex futbolistas u deportistas, etc., lo cual no está prohibido, ya que dentro de la democracia todos podemos ser electores y elegibles, pero muchos de ellos son invitados más por su notoriedad que por su capacidad. Un fenómeno que no solo es propio en Bolivia o Latinoamérica, sino también en muchas partes del mundo: Reagan y Trump en EEUU, Berlusconi en Italia o Macri en Argentina, por citar algunos ejemplos.

Es recurrente en la sociedad boliviana pedir rostros “nuevos” en la política, lo que a su vez es una contrariedad ya que el mismo electorado y los partidos políticos, no solo confían en un rostro “famoso” sino además en uno con mayor experiencia. Lo cual ahonda esta contrariedad ya que la misma población demanda políticos formados, cuando estos tienen escazas posibilidades en la arena electoral. Aceptemos, además de que casi todos los partidos en Bolivia no cuentan con una “escuela” política, ya que muy pocos de ellos cuentan con una ideología definida.

Ya muy poco se cuenta con la formación de cuadros, y de hecho el único partido orgánico como es el MAS, que debería contar con esa estructura de formación política, también da cuenta también de que los candidatos se eligen a “dedazo” o por imposición sin respetar el escalafón o la trayectoria dentro de las bases.

Así afrontamos las elecciones subnacionales 2021, con una gran variedad de candidaturas (que en muchos casos sobreestiman su propio alcance) de “debutantes” en la política (pero conocidos en otros) que ven una oportunidad del inicio de su carrera y en otros casos de viejos conocidos que fracasaron en una esfera más alta (elecciones presidenciales), que apuestan ahora por ocupar espacios locales. De liderazgo real y de proyecto: poco.

Por: Amilcar Zenteno, Politólogo (Cochabamba)

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