Christa Ludwig, mezzosoprano alemana, una de las voces más respetadas del lied y de la ópera de la segunda mitad del siglo XX, falleció a sus 93 años en Klosterneuburg, en Austria, su patria adoptiva, ha informado la agencia austríaca APA.
Ludwig nació en 1928 en Berlín en una familia de músicos. Su padre era tenor y administrador de ópera, mientras su madre fue mezzosoprano y cantó con la Ópera de Aquisgrán, ella fue su primera profesora de canto.
Debutó a sus 18 años en el papel del Príncipe Orlovsky “El murciélago” en Fráncfort, donde cantó hasta 1952. Posteriormente cantaría en la Ópera de Darmstadt (1952 – 1954) y la Ópera de Hanóver (1954 – 1955). En 1955 fue contratada por la Ópera Estatal de Viena, a la que seguiría ligada durante cuarenta años, hasta su retirada en 1994. En 1962 fue nombrada Kammersängerin por este teatro.

Christa Ludwig cantó a las órdenes de los más grandes directores de la época, como Herbert Von Karajan, Otto Klemperer, Leonard Bernstein o Lorin Maazel, y en los mejores teatros de ópera, como la Scala de Milán, el Metropolitan de Nueva York o la Royal Opera House de Londres.
Se destacó por su elegancia, nobleza y profundidad en su voz, lo que la llevó muy lejos en su carrera musical. Tras un primer matrimonio con el bajo-barítono austriaco Walter Berry, se casó en 1972 con el actor y director francés Paul-Emile Deiber, fallecido en 2011.
En 2009 estuvo en Oviedo para recoger el premio lírico Teatro Campoamor en reconocimiento de su recorrido y amor hacia la ópera.