El gobierno responde a Washington tras el aumento de protestas masivas y las acusaciones por la represión que ha dejado decenas de muertos.
Este lunes 12 de enero, Irán aseguró estar preparado tanto para una posible guerra como para negociar, en medio de protestas que comenzaron el 28 de diciembre y que, según la ONG Irán Human Rights, han dejado al menos 192 muertos y más de 2.600 detenidos. Las manifestaciones, inicialmente por el aumento del costo de vida, se convirtieron en un desafío directo al régimen teocrático, mientras las autoridades organizaron contramanifestaciones en apoyo al gobierno.
El canciller Abás Araqchi afirmó que Irán no busca la guerra, pero que está dispuesto a negociaciones justas y con respeto mutuo. Estados Unidos mantiene la presión con posibles acciones militares y un canal de comunicación abierto, mientras ya ha atacado instalaciones nucleares iraníes en junio pasado.
Imágenes filtradas muestran grandes concentraciones de manifestantes en Teherán y otras ciudades, cuerpos frente a morgues y homenajes a los muertos. La televisión estatal difundió simultáneamente manifestaciones de apoyo al gobierno. China pidió calma y rechazó injerencias extranjeras, y Alemania criticó la violencia del régimen contra los manifestantes.

