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Columnnista Roberto Bravo

El antisemitismo de izquierda no es nuevo (2)

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Por: Roberto Bravo,

En 1950, Israel apoyó diplomáticamente a los Estados Unidos en la Guerra de Corea. En respuesta, la Unión Soviética apoyó el pan-arabismo con éxito: En 1952, Nasser dió un golpe de Estado en Egipto y en 1955, Chukri El-Kuatli regresó de su exilio en El Cairo y fue electo Presidente de Siria. En el marco del acuerdo de defensa mutua de 1956, ambos países recibieron armas y asesoramiento de la Unión Soviética.

En 1956, Nasser proporcionó armas y entrenamiento a grupos de fedayines para que operasen en el Sinaí y Gaza contra Israel. Esto y la nacionalización del Canal de Suez provocaron la Guerra del Sinaí.
En 1964, a instancias de la Liga Arabe, Ahmed Shukeiri fundó en Jerusalén Oriental la OLP con los referidos fedayines como fuerza de combate.
En 1967, Egipto bloqueó el estrecho de Tirán y movilizó cien mil soldados, mil piezas de artillería y mil tanques al Sinaí. Siria movilizó todos sus 75.000 soldados, artillería y tanques a los cerros del Golán. El objetivo común era borrar a Israel del mapa. Las armas eran de fabricación soviética.
En 1967, tras la victoria israelí, el marxista francés Maxim Rodinson, él mismo hijo de padres judíos asesinados en Auschwitz, calificó a Israel de «Estado colonial». Su coideario polaco Isaac Deutscher, también hijo de padres judíos asesinados en el Holocausto: «Aún tenemos nuestro juicio y no podemos permitir que se nuble por emociones y memorias, por muy profundas u obsesivas que sean. No podemos incluso permitir las invocaciones de Auschwitz que nos chantajean para apoyar la causa equivocada.»
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