La operación sorprendió a los servicios de inteligencia cubanos y venezolanos, neutralizando sus métodos de defensa tradicionales.
Una operación estadounidense en Caracas dejó 55 muertos, incluidos 32 cubanos, y resultó en la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro. La acción combinó drones furtivos y la cooperación de una fuente de la CIA dentro del régimen venezolano, logrando sorprender a los servicios de inteligencia cubanos y venezolanos.
Entre los fallecidos cubanos, 21 eran del Ministerio del Interior y 11 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias; en Venezuela murieron 23 militares. La información en tiempo real y el factor sorpresa fueron determinantes, mientras los servicios cubanos no anticiparon el ataque ni detectaron el ingreso de las fuerzas estadounidenses.
Expertos coinciden en que el cambio de estrategia estadounidense bajo Trump y la infiltración interna hicieron obsoletas las tácticas tradicionales cubanas, provocando un fracaso sin precedentes en la región. La operación demuestra cómo tecnología, inteligencia y decisión ejecutiva pueden superar incluso a los servicios de seguridad más experimentados.

