Las inspecciones técnicas confirmaron que la calidad del agua es adecuada, pero alertan riesgos para la infraestructura hídrica por extracción ilegal.
La Alcaldía de La Paz, junto a EPSAS y autoridades ambientales, concluyó inspecciones técnicas en las siete represas que abastecen a la ciudad para garantizar la seguridad hídrica. Las evaluaciones confirmaron que la calidad del agua es apta para el consumo, aunque se identificó un riesgo por actividad minera ilegal cerca de algunas fuentes.
Las verificaciones se enfocaron en el estado de canales y tuberías de aducción y en la estabilidad de las infraestructuras. Mientras en Pampalarama no se detectaron operaciones mineras, en Incachaca, una de las represas más importantes, se constató la presencia de empresas mineras irregulares que podrían afectar los canales abiertos. No obstante, los análisis de laboratorio indican que los metales pesados están dentro de los límites permitidos.
La Alcaldía informó que el control y retiro de los mineros ilegales requiere acción interinstitucional con los ministerios de Medio Ambiente y Minería y la Gobernación. Según la autoridad municipal, ya se activaron procesos sancionatorios contra los operadores irregulares identificados en la zona.
