La realidad de lo socialmente esencial del Trabajo

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on vk
Share on whatsapp
Share on telegram
Share on pinterest
Share on email

El Trabajo básicamente lo podemos definir en su concepto frígido de economía como las horas que aplican los individuos o personas para la producción de bienes o servicios.

Desde una perspectiva antropológica y sociológica podríamos indicar que el Trabajo consiste en el esfuerzo humano físico o mental, que tiene como objetivo la producción de bienes y servicios para atender las necesidades humanas.

Desde un punto de vista Capital-Trabajador, el Trabajo es la acción que realizan las personas en relación a sus capacidades laborales, requeridas u ofertadas por los Dueños del Capital, para que sean empleadas en la producción y/o prestación de servicios, relación en la que se crea un ambiente de reciprocidad por necesidad mutua, donde los empleados reciban una remuneración por el esfuerzo realizado y el Empleador incremente su Capital.

Desde un punto de vista comunitario, moral y ético, el Trabajo es el medio de dignificación integral del hombre, que lo hace partícipe social/productivo de la comunidad, también libre de elección y destino. Puesto que, en su crecimiento y desarrollo de capacidades, los individuos pasan a construir sus vidas utilizando como herramientas las habilidades que logran forjar para concretar la satisfacción del ideal del buen vivir.

El Trabajo puede dividirse en dos grandes categorías. El Trabajo de esfuerzo Físico y el Trabajo de esfuerzo Intelectual.

El primero se refiere al aporte de actividades manuales o de fuerza donde el individuo a través de su habilidad innata, resistencia o desgaste reproducen una acción productiva. Como los constructores, artesanos, etc.

El segundo se refiere al esfuerzo mental y aporte de ideas que hacen los trabajadores a través de la creatividad, intuición propia de cada individuo o educación intelectual que les ayuda a forjar una capacidad especializada. Como diseñadores, escritores, ingenieros, etc.

Pero por lo General para la eficiencia que amerita el Trabajo moderno se deben aplicar los dos esfuerzos de manera conjunta.

Desde la teoría clásica se determina al Trabajo como uno de los factores de producción junto con el Capital, la Tierra y la Tecnología. Qué, por su empleo, cualidad y rasgo antropológicamente necesario, lo identificamos como el más importante entre ellos.

No es un Valor por naturaleza, es más bien el que produce Valor.

Su característica intrínseca es crear, generar, producir y transformar bienes-servicios dentro la reproducción de lo material tangible e intangible.

Por tanto, en la dualidad y contraposición de lo socialmente esencial deberíamos considerar al Trabajo como más importante que el Capital. Pero en realidad por la imposición, sometimiento, concreción y lucha de poderes a través de la historia para dominar a las personas/individuos se ha invertido su posición contrapolándolas.

El Trabajo es la única variable de la ecuación beneficio-productividad que dinamiza la producción, el comercio y las relaciones económicas. Por tanto, son las personas las que a través del esfuerzo de su trabajo hacen viable el axioma.

El capital es inerte, ficticio e inicuo al valor que subjetivamente le damos por nuestra calidad de humanos.

El oro es oro porque nosotros creemos que es oro y satisface un gusto no una necesidad.
El trabajo es trabajo porque nosotros lo hacemos y satisface nuestra necesidad de sobrevivencia, dando valor a nuestra existencia
-.

La idea de un sistema de producción económico, significa que la producción se oriente al valor de uso (para satisfacer directamente las necesidades humanas, o las demandas económicas) en lugar de producir exclusivamente solo para generar un beneficio (para maximizar el valor de cambio).

El Trabajo debe apreciarse en relación a las personas, al compromiso, al esfuerzo, a la calidad, a la preparación, a la actualización y a la especialización.

Lo justo, es que por la cantidad de Trabajo que se realice, por la cantidad de horas que se invierte, por la calidad de esfuerzo que se emplea y por la reproducción económico-social, la remuneración sea proporcional a la evidencia de ganancias y excedentes.

NO desproporcional a la posición o condición.

Por tal motivo, la lucha social de los trabajadores enfrascada en la equidad de oportunidades e igualdad de condiciones se orienta a que los recursos económicos que se generen por los excedentes, forjados a través de la plusvalía del esfuerzo de los individuos a través del Trabajo, deban ser redistribuido de manera cabal entre todos los participantes que generan economía.

Para las personas que consideramos y evocamos nuestro sentir a que un mejor futuro es posible, el Trabajo debe ser catalogado como el compromiso fundamental formador del ser humano íntegro. Por tanto, la utopía de satisfacer las necesidades de todos, parte de la participación y reproducción social productiva de cada individuo a través de su Trabajo.

El Patear el tablero del “deber ser” del Trabajo, tiene que fundamentarse en la motivación de cambio para equilibrar las condiciones sociales y económicas de las personas. Para que no solo unos cuantos gocen de los beneficios del buen vivir a desmedro de los muchos que necesitan ser incluidos en el conjunto de una vida digna y favorable por la recompensa cabal de su esfuerzo.

El Trabajo es lo único que puede romper con el mito de la disyuntiva ficticia de los valores Libertad e Igualdad, que deberían ser complementarias y necesarias una de la otra.

 

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on vk
Share on whatsapp
Share on telegram
Share on pinterest
Share on email

Notas Relacionadas