El antisemitismo de izquierda no es nuevo (3)

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Por Roberto Bravo,
En 1970,  un comando de la OLP conformado por Patrick Argüello y Leila Khaled secuestraron en Amsterdam, Holanda, un avión de la aerolínea israelí El Al para desviarla a Jordania. Durante el intento, Argüello fue muerto y Khaled aprehendida. Argüello había sido miembro del Frente Sandinista y recibido entrenamiento de la OLP.
En 1972, por encargo de la OLP, un comando del Ejército Rojo Japonés mató a 26 pasajeros e hirió a 79 en el Aeropuerto Lod (ahora Aeropuerto Internacional Ben Gurion).
En 1972, el comando Septiembre Negro perpetró la Masacre de Munich. Neonazis de Alemania Occidental colaboraron con la logística.
En 1974, la Liga Arabe declaró a la OLP como la única representante del pueblo palestino. Inmediatamente después, la Asamblea General de la ONU recibió a Arafat, quien apareció con kefiyya a cuadros en la cabeza y pistola al cinto.
En 1975, la Resolución 3379 de la Asamblea General de la ONU equiparó al sionismo con el racismo y el apartheid.
En 1982, Israel invadió Líbano y asedió Beirut, su capital durante dos meses; las imágenes de la BBC de Arafat en uniforme verdeolivo, sucio y agotado comandando la resistencia dieron la vuelta por todo el mundo. En este marco, el Presidente Bashir Gemayel es asesinado; en represalia, la Falange  perpetró la masacre de Sabre y Chattila contra los refugiados palestinos; una vez más, las imágenes cortesía de la BBC. El diario israelí «Yedioth Aronoth» (Ultimas Noticias, el diario de mayor circulación) culpó al ejército israelí de no haber hecho nada para detener la masacre; en Tel Aviv, 400.000 se manifestaron contra el gobierno. Con este respaldo, la opinión pública mundial (no sólo TASS y Prensa Latina) se volcó visceralmente contra Israel.
En 1983, el Partido Comunista de la Unión Soviética fundó el Comité Antisionista del Público Soviético. Todos los miembros de este Comité eran judíos leales a la Unión Soviética. El objetivo era combatir la emigración de los judíos de la Unión Soviética a Israel denunciándolos como el enemigo interno.
Cierto, el campo socialista desapareció y la política de la Federación Rusa hacia Israel es muy distinta a la de la Unión Soviética. Pero ahora están en su lugar el Foro de Sao Paulo, attac, Black Block, feminazis e islamistas; todos éstos tienen simpatizantes y ayudantes en los medios de comunicación y las universidades. El rasgo común de los comunistas de ayer y los progresistas de hoy es precisamente la negación del Decálogo de Moisés, la base de la fe católica en la que nos educaron en la casa; la negación de Israel es sólo la consecuencia final del antisemitismo de izquierda.

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